1 de enero de 2013

Vete a buscar una historia

Vete a buscar una historia, tú que dices que hace tiempo las historias no te tocan. Vete a buscarla atrás de los lienzos, detrás de las personas: las historias flotan sueltas en la magnitud de la memoria. Eleva ese recuerdo, transfórmalo, dale luces, componle una sonata, entrégale tus dedos, tu gracia. Vuélcate sobre sus demonios, engaña a los arcángeles que lo custodian; descubre al personaje, al hombrecillo que se duerme en el cojín de una palabra, a la mujer que se torna transparente por no ser evocada.

Vete a buscar una historia en los escondrijos de tu casa. No mires al otro lado de las puertas, hurga en ellas, que sus pomos han sido estrangulados por muchas manos inocentes y culpables; que los nudillos han repujado sonidos sobre su madera, que el castaño que las engendró, es abuelo de otros tantos que bostezan en el bosque, añorando la nariz filosa de las brujas y la lívida presencia de las hadas.

Vete a buscar una historia, no debajo de la cama, sino sobre las sábanas. ¿Acaso los cuerpos que envolvían anoche están absueltos de fracasos y de glorias? Vete a buscar una historia, no en la utilidad de los objetos, sino en su propia consistencia. Rodéalos con tus manos y siente el átomo que se revuelca en el misterio, la partícula que no ves, la molécula que danza con movimientos regulares sobre las superficies acuosas. Vete a buscar una historia en el jardín. No te limites a las rosas, fíjate en el polen, en los arbustos de maleza, en el indigente bichito que se arrastra clamando caridad a un poeta que lo ignora.

No quieras ser brujo ni adivino. No compongas un futuro de lo que podría ser: tienes el arcón lleno de días fenecidos. Vete a buscar una historia en la imagen que pende del cordón de un recuerdo. Ve y remuévela, no en los mares ni en los barcos de piratas, sino en el ovillo de una caracola, en el olor a salitre que se quedó impregnado en tu nariz de niño, en la mano cercenada, en el ojo bizco, en la pierna corta, en el guante roto, en el cenicero limpio, en el bicolor del ajedrez, en la risa de un payaso antiguo, en la voz del gato, en un cuchillo filo…

Anda de prisa y a la vez despacio: vete a buscar una historia y no camines lejos, que el prólogo ya lo tienes en tu boca y el héroe desde hace mucho comparte sitio con tu sombra.

6 comentarios:

SUGARMA, S.L. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pedro J. Sabalete dijo...

Es lo primero que leo en el 2013 y no concibo mejor texto, más inspirador ni más provocativo para retomar esta pasión que tanto me gusta.

Muchos abrazos.

El anterior mensaje fue por una cuenta de la empresa en la que estaba.

Pau dijo...

Me ha hecho mucha ilusión verte en mi blog. Gracias por tus comentarios, siempre tan alentadores. Un abrazo muuuy fuerte :) Que tú y tu familia tengáis un año feliz, que no os falte la salud y el trabajo. Y a ti, que no te falte la inspiración, tus fotos y tus textos además de bellos, son necesarios.

Jorge Chiriboga M. dijo...

Un texto hermoso e inspirador. Llegué aquí buscando en la red información sobre cómo cuidar un árbol de arupo, porque el que yo sembré, hace poco menos de tres años, el día que nació mi nieta, tiene poco follaje. Y he descubierto este blog tuyo y he leído, con sorprea y con agrado, cada uno de tus textos. No he aprendido nada nuevo sobre los arupos, pero después de leerlos, me siento una persona mejor y con más amor a la vida. ¿No es éste uno de los regalos que suele darnos la buena literatura o una buena amistad? Gracias por ésto y felicitaciones !

Jorge Chiriboga M. dijo...

Un texto hermoso e inspirador. Llegué aquí buscando información sobre cómo cuidar un árbol de arupo, porque el que yo sembré, hace casi tres años, el día que nació mi nieta, no tiene mucho follaje. Leí con sorpresa y agrado cada uno de tus textos. Sigo sin saber algo nuevo sobre los arupos, pero me siento una mejor persona y con más amor a la vida. Y con más gratitud por todos los dones que ella nos depara. ¿No es esta la clase de regalo que suele darnos la buena literatura, que nos abre ventanas y nos descubre vistas nuevas y nuevas ideas y nueva luz sobre las cosas de siempre? Gracias por este regalo. Y felicitaciones!

Pau dijo...

Gracias, Jorge, me has arrancado una sonrisa con tus palabras. Ojalá pases por aquí más seguido, ya no sólo por tus palabras halagadoras, sino porque intuyo que compartimos una visión del mundo parecida. Un abrazo.